Blogia
. . .

autoayuda

...

... Querido diario:

Hoy me he levantado como siempre:
– Dolor de espalda: SI.
– Dolor de cabeza: YES.
– Dolor de muelas: POR SUPUESTO.
Como dijo Juan Pablo II:
“Si a partir de los 40, te despiertas y no te duele nada…
es que estás muerto.”

En fin, todo normal.

Feliz fin de semana a todas y todos.

Miedo y Asco en Madrid

Miedo y Asco en Madrid ...

Antes de caer inconsciente en el bar de turno cometes el error de hojear el periódico de ayer, o de antesdeayer, y lees que otras 15 personas humanas han muerto ahogadas en el mar, intentando huir de la miseria y el hambre, a menos de 500 kilómetros de tu piscina.

Y cuando te despiertas, el infierno sigue ahí.

Miedo y Asco en Madrid

Miedo y Asco en Madrid ...

Antes de caer inconsciente en el bar de turno cometes el error de hojear el periódico de ayer, o de antesdeayer, y lees que otras 15 personas humanas han muerto ahogadas en el mar, intentando huir de la miseria y el hambre, a menos de 500 kilómetros de tu piscina.

Y cuando te despiertas, el infierno sigue ahí.

Miedo y Asco en Madrid

Miedo y Asco en Madrid ...

Antes de caer inconsciente en el bar de turno cometes el error de hojear el periódico de ayer, o de antesdeayer, y lees que otras 15 personas humanas han muerto ahogadas en el mar, intentando huir de la miseria y el hambre, a menos de 500 kilómetros de tu piscina.

Y cuando te despiertas, el infierno sigue ahí.

Este fin de semana, aprovechando mi repentina e inexplicable soltería (esto daría para otro post, lo sé) acepté la cordial invitación de mi amigo Nacho Con Queso a una especie de Viaje Iniciático por el Maravilloso Mundo de los Vinos de la Rivera del Duero. Visitamos el viernes 2 bodegas, el sábado otras 2 y el Domingo por la mañana una bodeguita muy pija muy pija de un pirado holandés que hace un vino que por lo visto los mejores restaurantes del mundo se dan de hostias por conseguir un par de botellas.
Los que me conocen saben que mi paladar difícilmente distingue un buen vino de uno malo y que lo único que se me ocurre decir cuando me dan a probar esos néctares divinos son frases del estilo de “Ummm… está fresquito” o “Pssssi… mola bastante”. Pero bueno, resumiendo, que me lo pasé muy bien. Como diría mi padre, comí y bebí como un cura. O como un cerdo, como digo yo.
Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Que tampoco quería hablar de eso.
La cuestión es que ayer por la tarde, volviendo alegremente hacia Madrid, en una gasolinera de carretera, mi amiguete Nacho me hace notar la espesa capa de auténtica mugre que cubre el nadiemovil. Y yo, echando cuentas, calculo que por lo menos hace dos años que no lo lavo y digo ¡Que hostias, un día es un día! Y lo metimos en un lavadero de esos automáticos mientras nos tomábamos unos cafés.
La verdad, lo tuvimos que meter dos veces más, porque era tal la capa de mierda, que de la primera pasada salió casi igual. Triple lavado. Y con extra de champú. Aún así, cuando salió el pobre del túnel, todavía estuvimos media horita pasándole el trapo. Hasta que quedó alicatado hasta el techo.
Nos miramos con mi amigo Nachete, sonreímos, y nos montamos en el coche seminuevo con una sensación extraña. Yo creo que de alguna manera nos sentíamos como Starsky y Hutch, o como Thelma y Louise, yo que sé…
Pero, de pronto…¿Qué pasó?
No os lo vais a creer…
Va y se pone…a LLOVER.
De verdad. ¿Cuánto hace que no llueve en todo el puto territorio español? ¿Dos años? ¿Tres? Pues voy yo, lavo el coche (que por otro lado no tenía ninguna necesidad) y cinco minutos después se me pone una nube encima, como en los dibujos animados, y me llueve durante diez minutos. Lo suficiente para que se me peguen todos los jodidos bichos de la carretera!!
No es broma. Podéis comprobarlo. Coged el parte meteorológico de ayer (domingo 7 de agosto), a las 6 y media, entre Mediana de Rioseco y Valladolid.

En fin, como soy una persona optimista y generosa por naturaleza, he pensado que tal vez esto sea un don y que sería muy egoísta de mi parte guardármelo para mi solo. En este país al borde de la sequía total, me ofrezco para ir a LAVAR MI COCHE a las zonas que realmente necesiten que llueva.
Es un servicio a la comunidad.¿Qué os puedo cobrar? No s酿Tal vez un 5% de la cosecha? Por adelantado, claro.

Este fin de semana, aprovechando mi repentina e inexplicable soltería (esto daría para otro post, lo sé) acepté la cordial invitación de mi amigo Nacho Con Queso a una especie de Viaje Iniciático por el Maravilloso Mundo de los Vinos de la Rivera del Duero. Visitamos el viernes 2 bodegas, el sábado otras 2 y el Domingo por la mañana una bodeguita muy pija muy pija de un pirado holandés que hace un vino que por lo visto los mejores restaurantes del mundo se dan de hostias por conseguir un par de botellas.
Los que me conocen saben que mi paladar difícilmente distingue un buen vino de uno malo y que lo único que se me ocurre decir cuando me dan a probar esos néctares divinos son frases del estilo de “Ummm… está fresquito” o “Pssssi… mola bastante”. Pero bueno, resumiendo, que me lo pasé muy bien. Como diría mi padre, comí y bebí como un cura. O como un cerdo, como digo yo.
Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Que tampoco quería hablar de eso.
La cuestión es que ayer por la tarde, volviendo alegremente hacia Madrid, en una gasolinera de carretera, mi amiguete Nacho me hace notar la espesa capa de auténtica mugre que cubre el nadiemovil. Y yo, echando cuentas, calculo que por lo menos hace dos años que no lo lavo y digo ¡Que hostias, un día es un día! Y lo metimos en un lavadero de esos automáticos mientras nos tomábamos unos cafés.
La verdad, lo tuvimos que meter dos veces más, porque era tal la capa de mierda, que de la primera pasada salió casi igual. Triple lavado. Y con extra de champú. Aún así, cuando salió el pobre del túnel, todavía estuvimos media horita pasándole el trapo. Hasta que quedó alicatado hasta el techo.
Nos miramos con mi amigo Nachete, sonreímos, y nos montamos en el coche seminuevo con una sensación extraña. Yo creo que de alguna manera nos sentíamos como Starsky y Hutch, o como Thelma y Louise, yo que sé…
Pero, de pronto…¿Qué pasó?
No os lo vais a creer…
Va y se pone…a LLOVER.
De verdad. ¿Cuánto hace que no llueve en todo el puto territorio español? ¿Dos años? ¿Tres? Pues voy yo, lavo el coche (que por otro lado no tenía ninguna necesidad) y cinco minutos después se me pone una nube encima, como en los dibujos animados, y me llueve durante diez minutos. Lo suficiente para que se me peguen todos los jodidos bichos de la carretera!!
No es broma. Podéis comprobarlo. Coged el parte meteorológico de ayer (domingo 7 de agosto), a las 6 y media, entre Mediana de Rioseco y Valladolid.

En fin, como soy una persona optimista y generosa por naturaleza, he pensado que tal vez esto sea un don y que sería muy egoísta de mi parte guardármelo para mi solo. En este país al borde de la sequía total, me ofrezco para ir a LAVAR MI COCHE a las zonas que realmente necesiten que llueva.
Es un servicio a la comunidad.¿Qué os puedo cobrar? No s酿Tal vez un 5% de la cosecha? Por adelantado, claro.

Este fin de semana, aprovechando mi repentina e inexplicable soltería (esto daría para otro post, lo sé) acepté la cordial invitación de mi amigo Nacho Con Queso a una especie de Viaje Iniciático por el Maravilloso Mundo de los Vinos de la Rivera del Duero. Visitamos el viernes 2 bodegas, el sábado otras 2 y el Domingo por la mañana una bodeguita muy pija muy pija de un pirado holandés que hace un vino que por lo visto los mejores restaurantes del mundo se dan de hostias por conseguir un par de botellas.
Los que me conocen saben que mi paladar difícilmente distingue un buen vino de uno malo y que lo único que se me ocurre decir cuando me dan a probar esos néctares divinos son frases del estilo de “Ummm… está fresquito” o “Pssssi… mola bastante”. Pero bueno, resumiendo, que me lo pasé muy bien. Como diría mi padre, comí y bebí como un cura. O como un cerdo, como digo yo.
Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Que tampoco quería hablar de eso.
La cuestión es que ayer por la tarde, volviendo alegremente hacia Madrid, en una gasolinera de carretera, mi amiguete Nacho me hace notar la espesa capa de auténtica mugre que cubre el nadiemovil. Y yo, echando cuentas, calculo que por lo menos hace dos años que no lo lavo y digo ¡Que hostias, un día es un día! Y lo metimos en un lavadero de esos automáticos mientras nos tomábamos unos cafés.
La verdad, lo tuvimos que meter dos veces más, porque era tal la capa de mierda, que de la primera pasada salió casi igual. Triple lavado. Y con extra de champú. Aún así, cuando salió el pobre del túnel, todavía estuvimos media horita pasándole el trapo. Hasta que quedó alicatado hasta el techo.
Nos miramos con mi amigo Nachete, sonreímos, y nos montamos en el coche seminuevo con una sensación extraña. Yo creo que de alguna manera nos sentíamos como Starsky y Hutch, o como Thelma y Louise, yo que sé…
Pero, de pronto…¿Qué pasó?
No os lo vais a creer…
Va y se pone…a LLOVER.
De verdad. ¿Cuánto hace que no llueve en todo el puto territorio español? ¿Dos años? ¿Tres? Pues voy yo, lavo el coche (que por otro lado no tenía ninguna necesidad) y cinco minutos después se me pone una nube encima, como en los dibujos animados, y me llueve durante diez minutos. Lo suficiente para que se me peguen todos los jodidos bichos de la carretera!!
No es broma. Podéis comprobarlo. Coged el parte meteorológico de ayer (domingo 7 de agosto), a las 6 y media, entre Mediana de Rioseco y Valladolid.

En fin, como soy una persona optimista y generosa por naturaleza, he pensado que tal vez esto sea un don y que sería muy egoísta de mi parte guardármelo para mi solo. En este país al borde de la sequía total, me ofrezco para ir a LAVAR MI COCHE a las zonas que realmente necesiten que llueva.
Es un servicio a la comunidad.¿Qué os puedo cobrar? No s酿Tal vez un 5% de la cosecha? Por adelantado, claro.

Este fin de semana, aprovechando mi repentina e inexplicable soltería (esto daría para otro post, lo sé) acepté la cordial invitación de mi amigo Nacho Con Queso a una especie de Viaje Iniciático por el Maravilloso Mundo de los Vinos de la Rivera del Duero. Visitamos el viernes 2 bodegas, el sábado otras 2 y el Domingo por la mañana una bodeguita muy pija muy pija de un pirado holandés que hace un vino que por lo visto los mejores restaurantes del mundo se dan de hostias por conseguir un par de botellas.
Los que me conocen saben que mi paladar difícilmente distingue un buen vino de uno malo y que lo único que se me ocurre decir cuando me dan a probar esos néctares divinos son frases del estilo de “Ummm… está fresquito” o “Pssssi… mola bastante”. Pero bueno, resumiendo, que me lo pasé muy bien. Como diría mi padre, comí y bebí como un cura. O como un cerdo, como digo yo.
Pero bueno, no quiero irme por las ramas. Que tampoco quería hablar de eso.
La cuestión es que ayer por la tarde, volviendo alegremente hacia Madrid, en una gasolinera de carretera, mi amiguete Nacho me hace notar la espesa capa de auténtica mugre que cubre el nadiemovil. Y yo, echando cuentas, calculo que por lo menos hace dos años que no lo lavo y digo ¡Que hostias, un día es un día! Y lo metimos en un lavadero de esos automáticos mientras nos tomábamos unos cafés.
La verdad, lo tuvimos que meter dos veces más, porque era tal la capa de mierda, que de la primera pasada salió casi igual. Triple lavado. Y con extra de champú. Aún así, cuando salió el pobre del túnel, todavía estuvimos media horita pasándole el trapo. Hasta que quedó alicatado hasta el techo.
Nos miramos con mi amigo Nachete, sonreímos, y nos montamos en el coche seminuevo con una sensación extraña. Yo creo que de alguna manera nos sentíamos como Starsky y Hutch, o como Thelma y Louise, yo que sé…
Pero, de pronto…¿Qué pasó?
No os lo vais a creer…
Va y se pone…a LLOVER.
De verdad. ¿Cuánto hace que no llueve en todo el puto territorio español? ¿Dos años? ¿Tres? Pues voy yo, lavo el coche (que por otro lado no tenía ninguna necesidad) y cinco minutos después se me pone una nube encima, como en los dibujos animados, y me llueve durante diez minutos. Lo suficiente para que se me peguen todos los jodidos bichos de la carretera!!
No es broma. Podéis comprobarlo. Coged el parte meteorológico de ayer (domingo 7 de agosto), a las 6 y media, entre Mediana de Rioseco y Valladolid.

En fin, como soy una persona optimista y generosa por naturaleza, he pensado que tal vez esto sea un don y que sería muy egoísta de mi parte guardármelo para mi solo. En este país al borde de la sequía total, me ofrezco para ir a LAVAR MI COCHE a las zonas que realmente necesiten que llueva.
Es un servicio a la comunidad.¿Qué os puedo cobrar? No s酿Tal vez un 5% de la cosecha? Por adelantado, claro.

Vale. Imaginemos que desde que te despiertas por la mañana no tuvieras nada que hacer. Nada. Mejor dicho: NADA DE NADA. Menos que el Rey. No tienes ni que pedir las cosas. No tienes que lavarte los dientes, ni ducharte, ni afeitarte, ni vestirte…¡Todo el día en pelotas! Imaginemos que cada mañana te encuentras el desayuno puesto en la mesa. Comes algo (si te apetece), te das una vuelta por la casa, o te tocas un poquito los genitales, o te asomas a la ventana, o te vuelves a la cama…Lo que quieras. Da igual. Ninguna obligación. Ningún plan…
Tienes una o dos (o más) personas a tu servicio, que se encargan de cuidarte, de que nada te falte. Lo hacen todo por ti. Te dan de comer, te peinan…una vez al mes, cuando hueles realmente mal, te dan un baño. Si estás enfermo o deprimido te llevan al médico. Si tienes ganas de cagar, en cualquier momento o lugar, no importa, tu cagas y ya vendrá alguien a limpiar tu mierda.
¿Parece imposible, verdad? Pues esa es la vida de mi perro.
Hay que joderse. No son listos ni nada.

...


Vota a Nadie.
Hasta la derrota final.



convocado por:
20minutos.es


Esta historia me la contó mi amigo Sandokán. Dice que a él se la contó un pajarito. Ya sabeis que Sandokán habla con cualquiera.

Iba un pájaro volando por la orilla del mar, buscando algo para comer. Cuando de pronto vió un pez dando sus últimos coletazos en un pequeño charco, en la playa. Como tampoco tenía tanta hambre decidió esperar a que dejara de respirar para comérselo. Y estaba así, esperando, cuando escuchó una vocecita que le llamaba:
- Pajarito, pajarito. Hazme un favor...
Asombrado y por que no decirlo un poco desconfiado el pájaro se acercó al pez que le llamaba.
- Estoy a punto de morir y necesito saber... Dime pajarito... sabes... que es... el agua?
No podía creer lo que estaba oyendo. Sospechó durante un instante que tal vez se había quedado dormido o quizás algo que había comido le estaba produciendo alucinaciones, pero el pez insistió:
-¿Que... es... el... agua?
Entonces el pájaro dijo...
-Amigo pez, has nacido en el agua, toda tu vida has vivido en el agua, alrededor de tu cuerpo hay agua y también dentro de tu cuerpo, te alimentas de lo que en el agua encuentras y en el agua te reproduces...
¡Y tu, me preguntas qué es el agua!
-Perdona mi ignorancia, pero si sabes la respuesta, dímela por favor...
El pájaro meditó un instante y por fín dijo:
- No. No sé.

Buscando los papeles para la declaración de la renta, ayer encontré la caja vieja del Scalectrix. El circuito de Le Mans. Estaba casi completo, con su doble curva, su chicana, su puentecito, su contador de vueltas... Hasta encontré el Porsche 930 negro, con el 69 pintado en el techo...
Tardé en armarlo 2 minutos, cuando terminé tenía 7 años.

.

. Mi amiga Campanilla estaba anoche navegando por Internet y se le cayó un poco de ceniza encima del teclado (porque estaba fumando, la muy depravada). Entonces intentó limpiarlo con la manga y al frotar... fush, fush... apretó sin querer una tecla y... ¡flash!... apareció un genio en la pantalla que le dijo:
- ¡Enhorabuena! ¡Es usted el usuario número 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 de Google! Nuestra empresa le concede 3 deseos.
- ¿Lo que sea? - Dijo ella desconfiada - ¿Puedo pedir lo que sea?
- Absolutamente. Lo-que-usted-quiera.
- Pues quiero... - Pensativa - ... Ser la más lista del mundo mundial. ¡Quiero saberlo TODO!
- ¡FLASH! Concedido - Dijo el genio sin dudarlo ni una fracción de segundo.
Y de pronto, mi amiga lo comprendió TODO.
De donde venimos, a donde vamos. El mapa genético humano y porqué es tan parecido al de un gusano. Entendió porque la gente se mata y porqué ha subido tanto el tomate. Comprendió la Teoría de la Física Cuántica y descubrió el porqué de esos pequeños desajustes en el cálculo teórico de la órbita de Mercurio. Supo porqué los hombres y las mujeres somos tan diferentes. Descubrió la fórmula de una medicina de bajo coste para curar el sida y el cáncer y también entendió el último anuncio de coca cola. Supo el nombre de todas las capitales de todos los países del mundo y de cada pueblo abandonado...
Entonces el genio dijo:
- Aún tiene otros 2 deseos...
Pero ella ya no escuchaba.

A mi amigo Mortadelo (no se llama así, pero me ha pedido que no diga su verdadero nombre) lo han encerrado en un Hospital para Enfermos Mentales de Barcelona porque él dice que Dios le habla personalmente todos los días entre las tres y las tres y cuarto de la tarde, justo cuando terminan Los Simpsons. Los médicos le diagnosticaron: Trastorno obsesivo-compulsivo y Esquizofrenia con síntomas psicóticos.
Pero él insiste que no está loco. Dice que si estuviera loco Dios no perdería tiempo con él.

Uno nunca sabe donde puede cruzarse con una revelación.
Por ejemplo, en la puerta del sercicio de caballeros de un humilde tugurio del barrio de Malasaña (Madrid). Allí pude leer anoche, entre garabatos e insultos, la siguiente sentencia, escrita con letra temblorosa:

LA MAGNITUD DE LA DECEPCIÓN
ES DIRECTAMENTE PROPORCIONAL
AL TAMAÑO DE TUS ESPECTATIVAS.

Puede que el mensaje, en ese contexto, no tuviera muchas ambiciones filosóficas, pero a mí me hizo pensar, y me jodió la noche.

Otra historia real de mis más tierna infancia.
Tendría yo unos siete años, mas o menos. Estaba tomándome mi Nesquik helado con mi pan con manteca viendo la tele como todas las tardes después del cole cuando una paloma se posó en el marco de la ventana que daba al patio de casa. Sin hacerle mucho caso, porque estaba viendo un capítulo de La Familia Adams, me quité una zapatilla con la mano izquierda, se la tiré y... zas! ¡Le di!
Me quedé paralizado. Después de toda una vida persiguiendo palomas a toda velocidad en el parque sin llegar siquiera a rozarlas nunca, voy, le tiro una zapatilla sin mirar a una y... ¡Le doy! Me sentía un héroe, me sentía como si fuera el Coyote y por fin hubiera pillado al puto Correcaminos. ¡No podía creerlo!
Antes de que el pobre bicho reaccionara, mi madre me dio un cordón rojo de unos dos o tres metros, le até una patita y empecé lo que mi padre llamó "el proceso de domesticación". Al poco tiempo la pobre ya comía de mi mano y salíamos a dar pequeños paseos por el barrio, ella posada en mi hombro izquierdo, en plan piratilla de andar por casa. También llegué a hacerle un caminito con migas de pan dando toda la vuelta a mi habitación, y la pobrecita se lo hacía completo, dando saltitos y comiéndose todo el pan.
Era un verdadero éxito entre mis amigos. Llegamos a ponerle un nombre y todo: Panchita Fernandez Castro.
Un día decidí cortarle el cordón. El bicho sacudió la patita, voló un poquito, se subió al tejado y finalmente volvió a comer de mi mano. Esa noche dormí feliz.
Pero al otro día desapareció.

Otra historia real de mis más tierna infancia.
Tendría yo unos siete años, mas o menos. Estaba tomándome mi Nesquik helado con mi pan con manteca viendo la tele como todas las tardes después del cole cuando una paloma se posó en el marco de la ventana que daba al patio de casa. Sin hacerle mucho caso, porque estaba viendo un capítulo de La Familia Adams, me quité una zapatilla con la mano izquierda, se la tiré y... zas! ¡Le di!
Me quedé paralizado. Después de toda una vida persiguiendo palomas a toda velocidad en el parque sin llegar siquiera a rozarlas nunca, voy, le tiro una zapatilla sin mirar a una y... ¡Le doy! Me sentía un héroe, me sentía como si fuera el Coyote y por fin hubiera pillado al puto Correcaminos. ¡No podía creerlo!
Antes de que el pobre bicho reaccionara, mi madre me dio un cordón rojo de unos dos o tres metros, le até una patita y empecé lo que mi padre llamó "el proceso de domesticación". Al poco tiempo la pobre ya comía de mi mano y salíamos a dar pequeños paseos por el barrio, ella posada en mi hombro izquierdo, en plan piratilla de andar por casa. También llegué a hacerle un caminito con migas de pan dando toda la vuelta a mi habitación, y la pobrecita se lo hacía completo, dando saltitos y comiéndose todo el pan.
Era un verdadero éxito entre mis amigos. Llegamos a ponerle un nombre y todo: Panchita Fernandez Castro.
Un día decidí cortarle el cordón. El bicho sacudió la patita, voló un poquito, se subió al tejado y finalmente volvió a comer de mi mano. Esa noche dormí feliz.
Pero al otro día desapareció.

2

2 Mi amigo Wilbur tiene dos relojes. Si le preguntas por que, te dirá que porque tienen distinta hora.
-En éste son las 10 y media. Y en éste otro son las 3 de la tarde.
-¿Y para que llevas dos relojes, si cada uno tiene una hora diferente?
- ¡Si tuvieran la misma hora sólo llevaría uno!

- - - . . . - - -

- - - . . . - - - Hace muchos, muchos años, yo compartía piso con un viejo sordo y otro parapléjico. Como algunos de vosotros sabéis yo soy ciego de nacimiento, así que entre los tres formábamos una extraña familia, digamos que... nos complementábamos.
Pues estaba yo aquella noche tomándome un café sin cafeína y fumando un cigarrillo sin nicotina mirando el paisaje por la ventana. Me entretenía mirando los arboles sin raíces y contemplando como las urracas sin alas llevaban comida a sus hijos sin pico cuando de pronto vi una cabra sin patas comiéndose las flores de mi jardín de arena. Enfurecido, cogí mi fusil sin cañón y la maté.
Cuando estaba cavando el pozo para enterrar al animal empezaron a pasar algunas cosas raras. De mi propio jardín empezó a brotar petróleo blanco. Fui corriendo a coger un cubo y una fregona para arreglar aquel desastre, pero con tan mala suerte que una serpiente sin cabeza me mordió en el cubo y éste empezó a desangrarse. Mientras intentaba en vano cortar la hemorragia, un río sin agua se desbordó y se llevó todo por delante.
-¡Socorro! ¡Socorro! ¡La cabra muerta se ahogará en el río sin agua!
A esta llamada desesperada contestó mi amigo sordo que fue a buscar a mi amigo paralítico. Éste, valientemente se arrojó al río sin agua y se puso a nadar para salvar a la cabra muerta que se iba a ahogar.
En aquel preciso instante apareció nuestro vecino mudo, que gritó:
-¡No os preocupéis! ¡Dejadme a mí!
Y fué y rescató a la cabra y le hicimos el boca a boca y resucitó.
Entonces la cabra muy enfadada se puso a insultar y a dar patadas a todo el mundo y dijo:
-¡Todo es mentira! ¡Pura mentira!
Y todo desapareció. Que pena.

. . . . . .

. . . . . . Esta es la historia de un milagro.
Estaba yo hace un par de días preparándome el desayuno cuando por un descuido se me cayó una tostada y... aquí viene el milagro: no cayó del lado de la mantequilla.
Así es. Al contrario de todas las tradiciones, las costumbres y las leyes escritas y no escritas del mundo, la tostada había llegado al suelo del lado del pan sin untar.
Mi mujer y mi cuñada contemplaron el fenómeno y se lo contaron a sus amigas y amigos y a sus hijos y a los amigos de sus hijos, de manera que en poco tiempo la noticia había corrido por toda la ciudad. Pero además a eso del mediodía llegó la televisión y antes de caer el sol ya lo sabía todo el planeta.
Vinieron a casa sabios de todo el mundo y sacerdotes de todas las religiones. Durante toda la noche y el día siguiente estuvieron discutiendo si era posible, si era probable o si fue realmente un milagro. Pero no había forma de que se pusiesen de acuerdo.
Hasta que llegó Stephen Hawking en su sillita de ruedas con su ordenador portátil, miró la tostada y dijo:
-No es que la rebanada haya caído mal. Es que tu has puesto la mantequilla en el lado equivocado.

+

Angustiado el discípulo acudió al maestro y preguntó:
-Maestro ¿como puedo liberarme?
Y el sabio contestó:
-¿y quien te ata?